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Lactancia materna, consejos para una buena puesta en marcha

Lactancia materna, consejos para una buena puesta en marcha

 Lactancia materna, los puntos importantes para una buena puesta en marcha

Por Anne-Marie MERCIER Formadora en nutrición y en acompañamiento de la lactancia materna.

Introducción

Amamantar es un arte que se aprende. Hoy, las madres no tienen siempre la suerte de haber frecuentado de cerca a otra madre que ha amamantado antes de ser madres a su turno. Es por eso que es importante informarse sobre la lactancia antes del nacimiento del bebé para tener, en el momento del nacimiento, el máximo de elementos en mano para saber cómo reaccionar.

Cuando el comienzo de la lactancia se hace en buenas condiciones, la lactancia tiene grandes posibilidades de proseguirse sin demasiadas dificultades: es en el principio que el bebé aprende a mamar, es también en los primeros días y en las primeras semanas que la secreción láctea se pone en marcha.

Hemos reunido aquí las informaciones susceptibles de ser las más útiles para las madres en la mayoría de los casos de niños nacidos a término y en buena salud.

Estas informaciones tienen por objetivo de advertir a las madres sobre los puntos que deberían conocer antes de amamantar a su niño, de avisar de problemas eventuales con el fin de favorecer las mejores condiciones de comienzo de la lactancia materna.

La leche materna : el mejor alimento para el bebé.

La leche materna tiene una composición que se adapta perfectamente a las necesidades del bebé. Ninguna leche de sustitución puede aportar todos los elementos que la leche materna aporta. Las proteínas humanas aportadas por la leche materna difieren de las proteínas de la leche de vaca de las leches de sustitución.
Los primeros días, el líquido concentrado secretado por las mamas se llama el calostro, aporta con un volumen débil los nutrimientos que el recién nacido necesita y numerosos anticuerpos que van a proteger al bebé.

El estómago del bebé, el primer día, tiene la talla de una nuez gruesa, luego su capacidad progresivamente va a aumentar. Hacia el tercer día, se produce la bajada de leche, la composición de la leche materna progresivamente va a evolucionar hasta hacerse leche madura hacia el decimoquinto día.

El calostro tanto como la leche materna aportan al niño de pecho :
- elementos nutritivos específicos al desarrollo del pequeño humano, particularmente de su cerebro.
- elementos que lo protegen frente a las agresiones del medio exterior. En particular, favorece la instalación de una flora digestiva saprófita que tiene un papel importante en la protección frente a las infecciones digestivas. Aporta también inmunoglobulinas.
- hormonas, enzimas, factores de crecimiento que el bebé necesita y que van a favorecer el desarrollo de sus órganos todavía inmaduros. El calostro tanto como la leche materna son digeridos fácilmente por el bebé porque son perfectamente adaptados a sus capacidades digestivas y a sus órganos todavía inmaduros. Las mamadas frecuentes desde el nacimiento van a permitirle al bebé recibir bastante calostro, lo que le permitirá ser suficientemente alimentado y le ayudará a eliminar bien sus primeras heces llamadas meconio.

La eliminación de estas primeras heces evitará la aparición de una ictericia demasiado importante. El calostro es ligeramente laxante, acelerando la eliminación del meconio, disminuye los riesgos del pasaje de bilirrubina del intestino hacia la sangre a partir del meconio.

La composición de la leche materna varía a medida que el bebé crece para adaptarse a sus nuevas necesidades. La composición de la leche materna varía también en función del momento del día, de la temperatura ambiente, de una madre a otra, de un pecho a otro y del momento de la mamada. La leche secretada al principio de la mamada es más rica en agua y en lactosa, la leche de fin de mamada es más grasa y más nutritiva, es por eso que en general se deja al bebé al primer pecho hasta que haya mamado la leche de fin de mamada de este pecho, él mismo deja entonces el pecho, luego se le ofrece el segundo que tomará o no. A la mamada siguiente, se comenzara por el pecho que término la mamada anterior.

La lactancia aporta el consuelo al bebé y también a la mamá. Es un período de transición después del embarazo, donde el bebé será ayudado a adaptarse a su nuevo medio gracias a la leche materna y gracias a los contactos frecuentes con su madre.

Las hormonas de la lactancia ayudan a la madre a responder a las necesidades de su bebé y a relajarse. Favorecen desde el nacimiento la creación de lazos entre la madre y su niño. Los primeros instantes pasados con bebé después del nacimiento favorecen también la creación de lazos entre el padre y su bebé.

La succión es una actividad importante para el bebé, participa en su desarrollo, en particular el de sus mandíbulas.

El período de lactancia va a permitirle al bebé desarrollarse y adaptarse a su entorno en las mejores condiciones.

Los casos donde el bebé no puede recibir leche materna son muy raros y son generalmente detectados poco después del nacimiento, un modo particular de alimentación será entonces instalado con, según el caso, a veces una lactancia parcial posible.

El comienzo  de la lactancia :

La primera puesta al pecho :

En los 60 a 90 minutos después del parto, el bebé va a estar en un estado de vigilancia muy favorable para la primera mamada. Colocado sobre el vientre de su madre, en contacto piel con piel, el bebé secado y cubierto va a ser capaz de encontrar el pecho y de mamar en el momento en el que estará listo para hacerlo. Esta primera mamada favorece la expulsión del placenta y disminuye los riesgos de hemorragia para la madre. Es importante para el establecimiento del lazo entre madre y niño y también entre padre y niño.

La toma del pecho :

Desde las primeras puestas al pecho, el bebé aprende a mamar, lo más importante deberá pues ser un buen aprendizaje de la mamada desde el principio, esto evitará los dolores al pezón.

Para agarrar bien el pecho, el bebé abre grande su boca: el reflejo del hociqueo (hace varios movimientos de cabeza de la izquierda a la derecha) le hace abrir grande la boca, en aquel momento, toma una gran parte del pecho en su boca lo que va a permitirle comprimir el pecho bastante en profundidad para obtener la leche y colocar el pezón en el fondo de su boca para que no sea frotado cuando hace los movimientos de succión, esto evitará las grietas.

Dolores en los pezones pueden ser normales a principios de mamada los tres primeros días, corresponden a un estiramiento de los tejidos del pezón, estos dolores deberían desaparecer más tarde.

Si los dolores persisten y grietas aparecen, esto significa que la toma del pecho o la posición del bebé al pecho, o la succión del bebé no son adecuadas.

Hay que evitar pellizcar el pezón para ponerlo en la boca del bebé, esto podría acostumbrarlo a tomar sólo el pezón en boca, con las mandíbulas demasiado apretadas, lo que dañaría el pezón y no le permitiría al bebé obtener bastante leche. Si necesario, el pecho puede ser sostenido colocando los dedos de la mano abajo y el pulgar arriba, bastante lejos del pezón para no molestar al bebé.

No apretar el pecho durante la mamada ni llevar ropa interior que comprime una parte del pecho, esto podría impedir ciertas partes del pecho desaguarse correctamente y ser el origen de inflamaciones.

Posición del bebé al pecho :

El bebé debe estar de frente a su madre, cara frente al pezón, su vientre contra el cuerpo de su madre. El bebé debe tener la oreja, el hombro y la cadera alineados. Debe ser bien mantenido a lo largo de la mamada para no tener la impresión de deslizar y qué el pecho le escape, lo que haría apretar las mandíbulas.

La madre debe estar bien instalada, espalda y brazos bien apoyados, para no cansarse cada vez que amamanta. Servirse de cojines, toallas enrolladas para que la madre y el bebé estén bien acomodados durante toda la mamada. La madre habitualmente no debería estar inclinada hacia adelante para amamantar, lo que cansaría su espalda.

Una succión adecuada :

Para una succión adecuada, el bebé debe introducir en su boca tanto pecho como sea posible para comprimir el seno lactífero en el momento de la mamada y obtener bastante leche, la deglución de la leche ocasiona un reflejo de succión y así sucesivamente. La lengua del bebé debe estar colocada entre el pecho y la encía inferior, en canalón bajo el pecho. La nariz y la barbilla del bebé se hunden en el pecho durante la mamada, el aire pasa sobre los lados de la nariz, de modo que el bebé puede respirar mamando. En cuanto el reflejo de eyección de la leche se efectuó, oímos al bebé deglutir regularmente cuando la succión es adecuada. Un bebé que engorda bien y que no causa dolor al pezón es un bebé que tiene una succión eficaz.

Un bebé que no toma el pecho de modo adecuado o que tiene una succión ineficaz o una posición inadaptada al pecho corre peligro de no tomar suficiente peso. Las grietas de los pezones podrían aparecer en estas condiciones así como inflamaciones de la glándula mamaria. Es importante prevenir este tipo de problemas. La mayoría de las veces, cuando se deja al bebé tomar el pecho expresando sus reflejos (hociqueo, succión-deglución) de modo natural, si el bebé está bien colocado, no tendrá problema para mamar. En caso de problema, la ayuda de una persona competente permitirá valorar si el bebé está bien colocado, si está bien agarrado al pecho, si tiene una succión adaptada, si el freno de su lengua no es demasiado corto, aunque ciertos bebés logren mamar bien con un freno corto, valorar caso por caso.

Frecuencia y duración de las mamadas :

Un bebé que tiene una buena succión pone fin a la mamada. Él mismo acaba de mamar el primer pecho antes de verse ofrecer el segundo. Las mamadas frecuentes e ilimitadas desde el nacimiento favorecen una buena puesta en marcha de la lactancia, le permiten al bebé no perder demasiado peso y tomar peso rápidamente, disminuyen los riesgos de congestión importante en el momento de la bajada de leche (hacia el tercer día). También, permiten que el bebé aprenda a mamar bien mientras el pecho no está demasiado hinchado, antes de la bajada de leche.

Habitualmente, la mamada dura cerca de una media hora y a veces más. Si la posición, la toma del pecho y la succión son adecuadas, el bebé puede quedarse en el pecho tanto tiempo como lo desea sin riesgo de herir el pezón. La mayoría de los bebés maman de 8 a 12 mamadas en 24 horas, con un descanso de 4 a 5 horas durante la noche. Es importante dar el pecho cada vez que el bebé manifiesta la necesidad, los padres logran en general rápidamente descubrir las necesidades de su bebé.

Las mamadas no tienen necesariamente un ritmo regular, puede ser que haya mamadas agrupadas, a menudo al final del día, el bebé va a pedir el pecho varias veces durante dos horas por ejemplo. Al crecer,  el bebé va a ser más eficaz al pecho, puede que la duración de las mamadas disminuya y que su repartición se modifique a medida que el bebé se desarrolla. Ciertos bebés que no piden bastante el pecho deberán ser puesto al pecho regularmente para ser bastante alimentados.

Al principio de la lactancia, es deseable que el bebé y la mamá se queden juntos 24 horas al día. La madre podrá así aprender a conocer a su bebé y responder a sus necesidades progresivamente.

Durante la noche y incluso el día, la madre puede amamantar tumbada para descansar alimentando a su niño. Los numerosos padres que escogieron la lactancia materna como modo de alimentación de su bebé se organizan para que su bebé duerma cerca de manera que la mamá no esté obligada a levantarse para amamantar, varios sistemas son posibles asegurándose que no hay riesgo de caer u otros para el bebé.

Científicamente es reconocido que cuando el bebé duerme cerca de sus padres, corre menos riesgos de apnea del sueño. Varios estudios [1, 2] muestran que el sueño compartido disminuye los riesgos de muerte súbita del niño.

Para no interferir con los mecanismos de la puesta en marcha de la lactancia, el bebé no debería recibir complemento de leche o de agua salvo indicación médica precisa.

Tampoco hay que ofrecerle chupetes o biberones. Su necesidad de succión debería ser satisfecha al pecho para estimular la producción de leche a corto y largo plazo.

El uso de un sacaleches (pezón en silicona o caucho) debería ser evitado al máximo y únicamente considerado de manera pasajera si no se puede hacer de otro modo, porque impide que el pecho se vacíe correctamente y una estimulación suficiente del pezón.

Hace correr el riesgo de provocar una congestión y después de hacer disminuir la secreción láctea. Además, puede inducir una confusión entre pecho y tetina, el bebé corre el riesgo de causar dolores al pezón al volver a la lactancia al pecho, a causa de malas costumbres de succión tomadas con el sacaleches (es igual con un biberón o un chupete). El bebé también corre el riesgo de acostumbrarse al sacaleches y de identificarlo como el que es su modo normal de alimentación (fenómeno de impregnación que normalmente se produce en relación al pecho), lo que le hará negar el pecho, no lo reconocerá más como su medio de alimentarse.

Esto pondrá en tela de juicio la continuación de la lactancia y le pedirá una energía suplementaria a la madre y mucha paciencia y sostén para poner de nuevo a su bebé al pecho.

No es necesario lavar los pezones, las glándulas de Montgomery de la aréola fabrican una secreción lubricante y antiséptica que protege el pezón. Un lavado al agua en el momento del aseo diario es suficiente. Evitar el contacto con jabón que destruye el efecto de la secreción lubricante. Evitar los perfumes, los aguas de olor, los desodorantes, las cremas... entre los que algunos pueden contener elementos tóxicos para el bebé. Perturban además la localización del bebé por medio del olfato : el recién nacido localiza el pezón no lavado a su olor idéntico al líquido amniótico [3]. Para la ropa, cuidado con ciertos detergentes irritantes o con un perfume fuerte.

Llevar ropa de interior de algodón y evitar las costuras que pueden irritar el pezón.

Alimentación de la mamá

La mamá que amamanta debe, como la madre embarazada, tener una alimentación sana y variada : comer de acuerdo con el hambre que siente alimentos frescos y caseros preferentemente, evitar golosinas, frituras, platos complicados pesados difíciles de digerir. Consumir frutas crudas fuera de las comidas. Beber de acuerdo con la sed que siente, prever una botella de agua al alcance de la mano cerca del lugar donde amamanta : la sensación de sed a menudo se hace sentir cuando se pone al bebé al pecho. Evitar la menta, el perejil y la salvia que disminuyen la secreción láctea (igual que el mercurial y la vincapervinca). La granada y la ciruela pasa pueden darle trastornos digestivos al bebé. La sena, el áloe, la cuasia pueden darle diarreas fuertes al bebé. Evitar un consumo demasiado importante de té, café o chocolate que pueden impedir que duerma el bebé. En general, la madre puede perseguir su modo habitual de alimentación y aumentar su ración de acuerdo con su apetito, con alimentos sanos y frescos. (Este punto podrá ser desarrollado en una próxima rúbrica).

Bajada de leche

Cuando hay una congestión importante durante la bajada de leche, podrá ser útil exprimir un poco de leche a mano o con la ayuda de un sacaleche ajustando su aspiración al mínimo para no dañar los tejidos del pecho (evitar el sacaleches manual “de pera”, preferir el manual con bomba de pistón). Esta leche será exprimida antes de la mamada en caso de que el bebé tenga dificultades para coger el pezón, si está demasiado tenso. Se puede también vaciar un poco de leche dándose una ducha caliente, o con la ayuda de compresas calientes. El bebé deberá mamar para desaguar los pechos, si está hartado antes de que el pecho esté bastante vaciado para que la madre sienta una sensación de alivio, habrá que sacar un poco de leche hasta obtención de esta sensación. Esto permitirá evitar la instalación de una inflamación y una disminución eventual y posterior de la secreción láctea.

Dolor en el pezón

En caso de dolor en el pezón será necesario verificar la posición del bebé al pecho, su toma del pecho y su succión, la ayuda de una persona competente podrá ser necesaria. En la mayoría de los casos de pezones llanos, la lactancia es posible: la succión del bebé va a provocar un estiramiento progresivo de los tejidos, esto le pedirá al principio más perseverancia a la madre y apoyo. En cierto casos, se puede recurrir a métodos de estiramiento de los tejidos del pezón.

Le reflejo de eyección de la leche

Es un reflejo que se activa para que la leche sea exprimida de las diferentes partes de la glándula mamaria hacia el pezón. Al principio de la lactancia (los primeros días), este reflejo puede ser un poco largo en hacerse, el bebé mamará sin conseguir leche en seguida. Después, el reflejo de eyección se hará más fácilmente. CUIDADO no consumir alcohol : reduce o disminuye el reflejo de eyección, pasa por la leche y es tóxico para el bebé.

Varios reflejos de eyección se hacen en el curso de la misma mamada.

Después de un parto largo o difícil o una cesárea, a veces el bebé podrá estar cansado o soñoliento, habrá en ese caso hacerle mamar regularmente incluso si no manifiesta la necesidad. Se tomará al bebé durante una fase de sueño ligero (mueve los miembros, los ojos hacen movimientos bajo los párpados), se le hablará suavemente, se tratará de establecer un contacto visual y se colocará delicadamente al pecho acariciándole las mejillas para animarle a mamar.

Se debería hacer mamar a este bebé bastante frecuentemente para que tome bastantes mamadas : 8 a 12 por 24 horas.

¿ Cómo asegurarse que el bebé mama suficientemente ?

Para asegurarse que el bebé recibe bastante leche, se puede descubrir por indicios diversos como el número de heces y la cantidad de orinas por las 24 horas, el control del peso cada semana, el crecimiento general, el aumento del perímetro craneano, el estado general del bebé.

Los pañales :

El primer y del segundo día, el bebé moja 1 o 2 pañales. A partir del tercer día, el número de pañales mojados aumenta hasta 5 o 6. Si hay menos, el bebé no recibe probablemente bastante leche.

Las 6 primeras semanas, el bebé hace 2 a 5 heces al día (por lo menos dos heces consistentes) color dorado. Si las heces son más raras, el bebé no recibe probablemente bastante leche.
En caso de heces verdes frecuentes, el bebé tiene posiblemente demasiada leche del principio de mamada o un problema digestivo, pedir consejo.

Después de las 6 primeras semanas, las heces pueden ser más raras sin que sea un problema de lactancia o de salud del bebé, lo esencial es que sean regulares.
Vigilar el peso del bebé

El peso de un bebé amamantado debe ser controlado cada semana sobre la misma balanza, desnudo o con la misma cantidad de ropa (se puede hacer pesar al bebé en la farmacia).

Durante los tres a cuatro primeros meses, el bebé amamantado debe tomar 115 a 225 gramos a la semana (a partir del peso más bajo después del nacimiento). Entre 4 y 6 meses, debe tomar 85 a 140 gramos a la semana. Entre 6 meses y 1 año, debe tomar 40 a 85 gramos a la semana.

Un desarrollo normal, un crecimiento normal, un aumento normal del perímetro craneano, una piel flexible e hidratada, un bebé que sonríe, indican también que el bebé recibe probablemente bastante leche.

Una pérdida de peso del 5 al 7 % del peso de nacimiento es normal entre el 1 ° y el 3 ° o 4 ° día después del nacimiento, no debería ser superior. Una pérdida del 10 % indica que la mamá necesita ayuda para la lactancia.

El peso de nacimiento debe ser recuperado entre las 2 a 3 semanas después del nacimiento, más para un bebé prematuro o enfermo.

Si la secreción láctea parece ser insuficiente, es posible incrementarla dándole ambos pechos varias veces en la misma mamada del modo siguiente: mientras el niño deglute de modo eficaz, le dejamos al mismo pecho, en cuanto ya no es eficaz, lo cambiamos de pecho y así sucesivamente tantas veces que es necesario para que el bebé esté hartado.

Esta técnica llamada superalternancia tiene por resultado de estimular ambos pechos muchas veces en la misma mamada, y de mantener el interés del bebé para la mamada a lo largo de la mamada, porque recibe así leche sin interrupción.

Este método puede ser aplicado en todas las mamadas durante las 24 horas o más, hasta que la lactación cubra las necesidades del bebé. Paralelamente el bebé deberá ser controlado para evitar riesgos de deshidratación. Si el peso del bebé es controlado cada semana, es posible darse cuenta rápidamente si la lactación necesita ser estimulada.

De modo general, un bebé en buena salud amamantado a la demanda día y noche recibe bastante leche. En cambio un bebé que no llora no es forzosamente un bebé que recibe bastante leche. En efecto un bebé cansado o subalimentado puede dormir demasiado o ser demasiado débil para pedir mamar, corre el riesgo de no ser alimentado bastante. Habrá que vigilarlo, adelantar su demanda, aumentar la frecuencia de las mamadas y consultar a un especialista.

Puede ser que el bebé se ponga a pedir mamadas más frecuentes de la noche a la mañana, la mamá cree que no tiene bastante leche, en realidad, su bebé está haciendo un empuje de crecimiento. Los empujes de crecimiento se producen hacia las 2 o 3 semanas, las 6 semanas y los 3 meses. Basta con responder a las demandas de mamadas más frecuentes del bebé y en uno o dos días, la secreción láctea logra adaptarse a las necesidades del bebé.

Las contracepciones hormonales pueden disminuir la secreción láctea y ser el origen de la toma insuficiente de peso del bebé amamantado. Es pues preferible utilizar otros modos de contracepción durante la lactancia.

Bibliografía :

- [1] D. P. Davies, « Cot Death in Hong Kong : a Rare Problem ? » The Lancet 2 (1985).
- [2] N.P. Lee et al. « Sudden Infant Death Syndrome in Hong Kong : Confirmation of Low Indice » British Medical Journal 298 (1999).
- [3] Dr Marshall H. Klaus et Phyllis H. Klaus : La magie du nouveau-né, Edition Albin-Michel.
- Traité de l'allaitement maternel, La Leche League International.
- Alimentation Infantile, bases physiologiques. Supplément au volume 67, 1989, du Bulletin de l'OMS (publié sous la direction de James Akré).